Situada entre 1.550 y 3.456 metros, Tignes aporta a los deportistas de élite los beneficios de la altura. Objetivo: mejorar la llegada de oxígeno a los músculos y, en consecuencia, la capacidad de resistencia del organismo.
A más de 2.000 metros, la altura es ideal para aprovechar el efecto de oxigenación. Cuando la presión de aire disminuye, el oxígeno es más escaso. El cuerpo se adapta al cabo de unos días fabricando más glóbulos rojos. La llegada de oxígeno a la sangre es entonces más eficaz. Al regresar a la altura habitual, la capacidad de resistencia es claramente mejor. No es casual que, antes de unas competiciones importantes, todos los deportistas de élite se entrenen en altura.